Entrevista Javier Calvo: 'El jardín colgante'

Tengo un problema.

Y es que 'El jardín colgante', la última novela del barcelonés Javier Calvo y flamante ganadora del Premio Biblioteca Breve 2012 convocado por la editorial Seix Barral, me ha parecido una obra hilarante cuando el autor ha querido crear "una novela criminal oscura, violenta y deprimente".

Vamos: que me ha dado la tarde.

"La novela", como explica el propio Calvo, "narra el conflicto entre el Servicio de Inteligencia" español, "como representante del estado, y la" organización armada “TOD, que representa la rebelión contra el sistema", en el marco de una Transición que le sirve al barcelonés para hablar "de lo que se sacrifica en esos momentos de cambio: desde vidas humanas hasta rasgos de la identidad colectiva o la memoria histórica y también lo que se sacrifica en términos de posibilidades de rebelión".


Calvo concreta que  "en ambos bandos hay una dialéctica de enfrentamientos entre sus individuos", pero que "el eje central del libro es cómo el sistema destruye a la TOD". Esto permite al autor "situar una de las ideas centrales del libro: la muerte de la rebelión. El fin de la lucha armada de extrema izquierda en los años 70 como martirio, como sacrificio para garantizar la estabilidad del sistema. Por eso hoy tenemos un sistema tan eficaz y poderoso y ninguna posibilidad de respuesta ciudadana" 

La caída de un devastador meteorito "funciona como metáfora de un fin de época y de una muerte de la trascendencia", pero lo que Calvo realmente ha querido realmente explorar ha sido "la división entre una izquierda institucional que se integra en el sistema y una izquierda marginada o expulsada del proceso de la transición que no tiene más remedio que subsistir con las armas". 



Así contado, parece algo realmente desternillante, sí. Entonces, ¿por qué mi mente ha hecho este cambio de registro tan abrupto? Siempre cabe la posibilidad de que sea por una psicopatía no diagnosticada (¿algún psicólogo entre los lectores?) pero creo que la presencia de unos personajes tan planos que sólo tendrían sentido en el terreno de la sátira ha tenido mucho que ver con ello. De hecho, el propio fallo del premio destaca el "brillante tono paródico" de la novela. 

Arístides Lao y Teo Barbosa "son dos personajes antitéticos en casi todos los sentidos, aunque ambos acaban revelándose como partes de la misma conjura. Son personajes alegóricos: Lao representa la maldad del sistema y su naturaleza inhumana y cruel, y Barbosa es más bien un joker, un agente doble, alguien sin identidad propia condenado a desaparecer devorado por la Historia y la lucha política". 

Sea pues.


Texto originalmente publicado en el número 55 de la revista AUX Magazine

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